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El futuro del derecho pasa por el Legaltech: qué es y por qué importa

Susana Checa

Las cualidades que tradicionalmente se han reconocido en un buen abogado tienen que ver con la memoria, investigación, capacidad de organización, entre otras. Sin embargo, el Derecho, aunque lento en su evolución normativa, no es ajeno a los cambios tecnológicos y, en este contexto, es en el que actualmente debemos reflexionar sobre el denominado Legaltech que, además de una revolución en el día a día de los despachos, implica también un cambio en el modelo académico y formativo que las universidades deben afrontar para preparar egresados que respondan a las exigencias del mundo profesional actual.

¿Qué es el Legaltech y cómo está transformando el derecho?

Siguiendo a autores como Susskind, el Legaltech supone la incorporación de tecnologías para optimizar la práctica legal en sus diversas dimensiones, desde la automatización documental hasta el análisis predictivo de riesgos (Susskind, 2019).

Es decir, las cualidades a las que hemos hecho referencia para definir a nuestro buen abogado (memoria, investigación y capacidad de organización) devienen menores o, cuanto menos, mutan, si tenemos en cuenta que los procesos manuales tradicionales relacionados con actividades tales como la redacción de contratos, la gestión de casos o la investigación jurídica han pasado a ser realizados por software o plataformas especializadas, a través de las cuales asistimos a un profundo cambio hacia una práctica más ágil y, desde luego, más tecnológica.

Diferencias entre Legaltech y la digitalización tradicional del derecho

Más allá de la digitalización tradicional en el ámbito del Derecho, no exenta de problemas debido, por ejemplo, a la terminología específica de documentos como escrituras, hipotecas, etc., en las que el sentido de palabras tales como extinción, entre otras muchas, no responde a su definición tradicional o no técnica; el Legaltech abarca el uso de herramientas digitales y tecnológicas avanzadas para gestionar los servicios jurídicos.

Es decir, no nos estamos refiriendo únicamente, aunque principalmente sí, a herramientas tecnológicas diseñadas para abogados. El acceso a plataformas para prestar servicios legales, destinados a empresas o a consumidores que son los usuarios finales del servicio legal, también están incluidas en la definición Legaltech y suponen un cambio de paradigma en el modelo de negocio de los despachos más tradicionales.

La eficiencia de los procesos y la experiencia del cliente son dos de las áreas a las que, como anteriormente hemos comentado, los abogados y despachos más tradicionales no has prestado especial atención por distintos motivos. Desde la falta de uniformidad, con carácter general, de las consultas y problemas jurídicos en los que la individualidad de unas condiciones concretas puede ser fundamental, hasta la utilización de un lenguaje técnico, poco amigable, y alejado del cliente, hacen que este sector haya sido, probablemente, uno de los más reticentes a la automatización de procesos e implantación de soluciones tecnológicas que siempre van a tender a aplicar una cierta uniformidad.

Sin embargo, como es habitual escuchar, la realidad supera la ficción, y el ámbito jurídico no es una excepción.

Aplicaciones del Legaltech en la práctica profesional

El desafío jurídico de la tecnología blockchain

Pongamos el ejemplo de los denominados “contratos inteligentes” basados en la tecnología blockchain. Los tres elementos esenciales, sin los que un contrato no puede considerarse tal, son, a saber, consentimiento, objeto y causa (art. 1.261 Código Civil).

Por su parte, la tecnología blockchain es un sistema de registro digital descentralizado que permite almacenar y compartir información de forma que, como una base de datos, cada bloque contiene información conectada con el bloque anterior, formando una cadena, estando dicha base de datos, en uno de sus modelos, distribuida. En este sentido, se habla de tecnología blockchain como un registro digital descentralizado de transacciones compartidas en una red que es inmutable e inmodificable ya que, gracias a técnicas criptográficas, la información de un bloque solo puede alterarse modificando todos los bloques anteriores.

En este contexto ¿cómo podemos asegurar la licitud del consentimiento de una persona? ¿Deben estar estos contratos restringidos a aquellos que entiendan la codificación de la cadena de bloques? Si suponen una mayor seguridad jurídica e, incluso, podrían llegar a sustituir a los Registros públicos tales como el Registro de la Propiedad, ¿no deberíamos todos poder utilizarlos y, si bien no entendamos cómo funcionan, nuestro consentimiento debería considerarse válido si entendemos para qué sirven?

Plataformas de resolución de conflictos online (ODR)

Podemos poner otro ejemplo relevante de la aplicación de esta tecnología acudiendo a sistemas ODR (Online Dispute Resolution).

Ya en 2021 un tribunal, en este caso en México, ejecutó un laudo arbitral que incorporaba una decisión obtenida de una plataforma en línea descentralizada de resolución de disputas que presta sus servicios con base en blockchain.

En este caso, las partes habían identificado y designado un árbitro único en la cláusula arbitral y habían acordado que, en caso de que surgiera una disputa, todo el procedimiento sería llevado a cabo por medios digitales.

Lo novedoso del caso viene de la toma de decisión del árbitro que, una vez recibidas las pretensiones de ambas partes, envió a una plataforma un resumen de sus posturas para que ésta, una vez recibida la decisión de tres jurados anónimos, emitiera su dictamen que nuevamente envió al árbitro.

El árbitro incorporó a dicha decisión las consideraciones legales necesarias, transcurriendo 24 días desde el inicio a la finalización del proceso arbitral.

Una vez emitido el laudo, la parte interesada solicitó su ejecución, la cual fue ordenada por un tribunal mexicano.

No podemos referirnos a la plataforma, obviamente, como un sistema arbitral, pero sí podemos hablar de una herramienta facilitadora de la administración de justicia, especialmente interesante en casos en que hay un componente de carácter internacional.

Conclusión

Obviamente, la tecnología Legaltech nos permitiría seguir extendiéndonos. Sin embargo, a través de estos sencillos ejemplos podemos ver cómo la práctica del Derecho y, por lo tanto, el proceso de enseñanza-aprendizaje en la Universidad, debe incluir estas nuevas realidades que capaciten a nuestros futuros abogados con las competencias y habilidades que requiere el ejercicio del Derecho a día de hoy, sin descuidar una sólida formación académica basada en las disciplinas que son, al fin y al cabo, la base del conocimiento necesario al que aplicar posteriormente las herramientas Legaltech.

UNIE Universidad, de Planeta Formación y Universidades, cuenta con un plan de estudios en el Grado en Derecho, con su mención en Legaltech, que recoge todas estas características, haciendo de nuestros egresados unos profesionales capaces de integrarse en la práctica de la abogacía desde esta perspectiva multidisciplinar.

Susskind, R. (2019). Online courts and the future of justice. Oxford University Press. https://doi.org/10.1093/oso/9780198838364.001.0001

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Susana Checa

Directora del Grado en Derecho | UNIE Universidad

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